Ocupando un lugar

12/27/2017

 

Miraba hoy por la mañana el tradicional nacimiento que se arma en el jardín de nuestro noviciado. Se nota el arduo trabajo por parte de los hermanos menores que, para transmitir mejor el mensaje oculto de la Navidad, han comprado imágenes nuevas. Las imágenes están muy bonitas, más aún, porque le han dado un toque peruano, es decir, todos los personajes son campesinos de la sierra del Perú: San José con su poncho; la Virgen María con su pollera; los pastorcitos con quenas y cargando ovejas a los hombros; y hasta un ángel en la parte posterior con chullo y tocando un instrumento andino. Sí, les ha quedado muy bonito el nacimiento a los hermanos novicios.

Es así que, mientras observaba los detalles de ese nacimiento que busca mover nuestro duro corazón humano en un amor grande por el Niño Dios, me llamaron la atención las imágenes de dos “personajes”. Esos dos personajes siempre están presente pero no les solemos dar mucha importancia y, aunque suene gracioso, hoy me identifiqué con ellos y tal vez tú también. Me refiero al burro y a la vaca. Sí, al burro y a la vaca que están detrás de la Virgen, San José y el Niño. Me identifiqué con ellos porque al observarlos creo que muchas veces me comporto como ellos, creo que muchas veces ocupo su lugar en ese nacimiento. Y es que esas dos criaturas de Dios “estaban ahí”, frente al Niño Dios, al Creador hecho hombre, al Don más grande que la humanidad ha recibido, pero no comprendían nada de lo que estaba pasando. Estaban ahí, en primera fila, pero no comprendían, no eran capaces de ver. ¡Tantas veces me pasa lo mismo! Un Dios inmenso que obra en mi vida pero no lo veo o no lo comprendo. Estoy ahí pero al mismo tiempo no estoy. 

 

Lo mismo puede haberte sucedido a ti y qué necesidad tenemos de que alguien nos ayude a abrir los ojos y poder ver los misterios de Dios que obra en nuestras vidas. Y es que esas acciones de Dios son simples, pequeñas, humildes, pero a veces queremos grandes acciones para creer o sorpréndenos y saber que Él está a nuestro lado. A veces queremos que actúe a “nuestra manera”, según nuestros planes. Posiblemente a ti, que lees este texto, también te habrá pasado lo mismo: no ser capaz de ver las grandes cosas que el Señor obra en tu vida a pesar que las tienes al frente. Y, claro, si no las vemos, no las agradecemos o valoramos ¿no?

 

Por eso hoy me sentía parte de ese nacimiento ocupando el lugar de ese burro y esa vaca pidiendo al Señor me ayuden a ver, a entender, a agradecer y, finalmente, amar más. Ojalá me lo conceda y que, si a ti también te ha pasado lo mismo, no te desanimes pues iremos llenando el bello Nacimiento de más vacas y burros que, aunque a veces no comprendan, están ahí presente al lado del Niño Jesús. Esa es nuestra alegría: estar a su lado siempre. Dios te bendiga y Feliz Navidad

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